lunes, 12 de junio de 2017

El impacto que inclinó a Encélado.

Criovolcanes de Encélado. Imagen tomada por la
sonda Cassini.
(Fuente: www.bbc.com)
Encélado es actualmente la luna más conocida de Saturno, debido sobre todo a su océano subterráneo y a la posibilidad de hallar vida en sus profundidades. Se trata de una de los satélites principales del gigante de los anillos, siendo el sexto con un diámetro de 500 kilómetros. Fue descubierta el 28 de agosto de 1789 por el astrónomo holandés William Herschel y poco se sabía de Encélado hasta que no fue visitada por las sondas Voyager y Cassini. Concretamente esta última misión es la que nos ha dado más datos sobre la luna hasta el día de hoy. Es una pena que Cassini esté a punto de finalizar su larga trayectoria sumergiéndose en la densa atmósfera de Saturno para no volver jamás, tal como explicamos en el siguiente artículo.

La última novedad que nos ha enviado la sonda de la NASA desde las lejanías del Sistema Solar es que el eje de Encélado está inclinado 55 grados, es decir, los polos geográficos no están donde deberían. Seguramente este fenómeno les recordará a la Tierra, ya que nuestro planeta está inclinado 23,5º (los polos magnéticos forman este ángulo con los geográficos), permitiendo a la Humanidad disfrutar de las diferentes estaciones. Pues algo así ocurre en la luna saturniana.


Los datos aportados por Cassini han permitido a los astrónomos deducir que esta inclinación fue producida por el impacto de un cuerpo menor, un asteroide que posiblemente fue atraído por la gravedad de Saturno. Antes de entrar en materia, me gustaría especificar que, aunque son lógicas y plausibles, las explicaciones que voy a dar a continuación son invención mía y una posible explicación para este suceso. En algún momento del pasado, un asteroide procedente del Cinturón de Kuiper inició un camino hacia el Sistema Solar interior influenciado por algún otro fenómeno desconocido. Podemos asegurar que este cuerpo procede de la zona exterior, ya que la única concentración importante es el Cinturón de Asteroides, demasiado lejos del Saturno para acabar impactando con algunas de sus lunas. Aunque existe la posibilidad de que fuese un objeto aislado, supongamos que procede del segundo cinturón. Este cruzó sin ningún problema las trayectorias de Neptuno y Urano para acabar topándose con Saturno, cuya atracción gravitatoria fue demasiado intensa para el asteroide. Sin embargo, antes de impactar contra el gigante gaseoso, se encontró con Encélado, provocando un fuerte impacto y la desviación de su eje.

Un fenómeno parecido le ocurrió a Urano, aunque en su caso la inclinación fue de 97º. Suponiendo que todo sucedió tal como los científicos creen, la desviación del eje explicaría numerosas marcas geológicas que hasta ahora no tenían explicación. Calculando la posición de Encélado antes del impacto, la zona que actualmente presenta los criovolcanes con sus respectivas grietas en la corteza helada se encontraría cerca del Ecuador y no del polo sur. Así mismo, las actuales diferencias geológicas entre los polos se explicaría con este hecho, ya que en un tiempo pasado ambas zonas estaban en el ecuador. Mientras el polo norte es una zona vieja cubierta de cráteres, el polo sur tiene una superficie es geológicamente joven y activo.

Las grietas desde las cuales la luna emite material procedente de su océano subterráneo se llaman las grietas del tigre, fracturas de la corteza que se han convertido en criovolcanes, como acabamos de contar. Es posible que dichos accidentes geológicos fueran producidos directamente por el impacto, aunque los científicos no han confirmado nada. Lo que sí dan por seguro es que la aparición de las rayas del tigre provocó un desplazamiento de la masa del satélite, dándole a Encélado una rotación inestable y vacilante. Un millón de años después, la masa líquida del interior se volvió a estabilizar y quedó tal como la conocemos hoy en día.